lunes, 29 de abril de 2013

Rompiendo las Olas, de Lars von Trier

Título: Rompiendo las Olas
Director: Lars von Trier
Año: 1996
Duración: 159'
Guión: Lars von Trier

Música: Joachim Holbek
Género: Drama Romántico
Reparto: Emily Watson (Miss Potter, Anna Karenina), Stellan Skarsgård (Melancholia, Los Vengadores, Millenium I), Katrin Cartlidge (En tierra de nadie, Desde el infierno), Jean-Marc Barr (La Mujer del Anarquista, Manderly), Udo Kier (Melancholia, Iron Sky), Adrian Rawlins (Saga Harry Potter)
Palmarés: 
-Premios Oscar 1996-
Nominada a la Mejor Actriz (Emily Watson)
-Globos de Oro 1996-
Nominada a Mejor Película Drama
Nominada a Mejor Actriz Dramática
-Festival de Cannes 1995-
Gran Premio del Jurado (Lars von Trier)
-Premios del Círculo de Críticos de Nueva York  1996-
Mejor Actriz (Emily Watson)
Mejor Fotografía
Mejor Dirección
-Premios BAFTA 1996-
Nominada a la Mejor Actriz
-Premios César 1996-
Mejor Película Extranjera
Sinopsis: A principios de los años 70, Bess (Watson), una ingenua joven de un pueblo costero de Escocia, se enamora de Jan (Stellan Skarsgård), un hombre mundano que trabaja en una plataforma petrolífera. A pesar de la oposición de la rígida comunidad puritana a la que pertenece, Bess y Jan se casan. Tras la boda, él vuelve a su trabajo, y ella cuenta los días esperando su vuelta. Bess, una creyente devota, cree que su amor está bendecido por el cielo; pero un día sucede un terrible accidente. Primera película de la trilogía "Corazón dorado" de Lars Von Trier.(FILMAFFINITY)

Opinión:
Emily Watson mira a la cámara. Sus ojos te embargan, te llenan. Te quedas sin defensas emocionales y empieza a bombardearte, sin compasión. Pronto no eres más que un amasijo de sentimientos encontrados en manos de un director que sabe muy bien lo que se hace y una actriz principal que no tiene problemas en llevar a tu yo interno hasta los límites de la humanidad. 
Emily, ante la atenta mirada de la cámara
Con Rompiendo las Olas, Lars von Trier se consagró como uno de los grandes directores europeos (el más grande desde Bergman, dicen algunos), ganó el premio del Jurado en Cannes y su actriz, Emily Watson, fue descubierta como un gran portento
Pero no solo esto. Rompiendo las Olas es una película bella, dura y realmente apasionante desde cualquier punto de vista. La cámara de Lars se mueve con sutileza pero con temperamento a través de los siete capítulos en los que se divide el filme: los siete (precedidos cada uno de ellos por una imagen y un título) nos cuentan la historia de Bess, na muchacha apasionada, pizpireta y sobre todo, muy humana. Bess vive e un pequeño pueblo de la costa escocesa, un pueblo cerrado y puritano
Von Trier elige precisamente este escenario para relatar el amor entre ella, Bess y  Jan un hombre inglés que trabaja en una plataforma petrolífera. 
La película es una delicia para observar las carencias humanas, pues el guión (firmado también por von Trier), realiza un ejercicio clave sobre los sentimientos del ser humano, poniendo en duda hasta donde seríamos capaces de llegar por amor. 

Desde el punto de vista fílmico, la película es una conjunción de planos con cámara al hombro y fotografías impactantes. Realmente la película puede inquietar e incomodar a personas poco acostumbradas a cierto movimiento de cámara ( y si le unimos ya la temática, puede llegar a escandalizar a los más conservadores), pero la fotografía es una completa maravilla. Planos como el de la protagonista gritando desesperada contra las olas que la empapan son una auténtica pasada. Es dura, sí, muy dura, pues llega a límites inhumanos, y contiene un par de imágenes demasiado violentas que removerán. 

Aunque el danés ha sido muy criticada, una cosa no se le pude negar: sabe manejar a sus actores. Watson realiza un ejercicio interpretativo tan rico, que te deja exausto, y cada vez que te mira con esos ojos (los ojos de nuevo) reaccionas con protección hacia ella y hacia su personaje. El resto de los secundarios están más que correctos en sus respectivos papeles, pero Emily se los come a todos y no consiguen llegar a destacar.
Además, la película cuenta con una maravillosa banda sonora que sumada a la fotografía, consigue que durante toda la película mantengas los sentimientos a flor de piel. Es, desde mi punto de vista, la película romántica más grande  de la historia del cine (con el permiso del maestro Haneke), por que el sentimiento que refleja el personaje de Bess,  que es la personificación misma del amor. 
Realmente, el único fallo que se le puede llegar a la película (y que echara para atrás a más de un posible espectador) es el ritmo de Lars von Trier, un ritmo lento, muy lento, basado en los diálogos con silencios y las imágenes superpuestas. Además, la película dura algo más de las dos horas y media y eso, quiera o no, echa para atrás. 
Aún así os animo a ver esa película, que es una completa obra de arte sin precedentes y a que disfrutéis con la magia de este grandísimo directos y con ese monstruo de la interpretación llamado Emily Watson. 

Lo mejor: Emily Watson y la utilización de la fotografía.
Lo peor: Puede echar para atrás de antemano por culpa de su duración. 
La frase: Cuando la vida no merece ser vivida, quizá sea mejor morirse.
La escena: El epílogo. 

Inicio:


Título:



Ritmo:



Dirección:



Actores:



Guión:



Música:



Final:



Nota final:
9,75. Imprescindible.

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